
Por Richard Chávez
Se calcula que son más de 20 mil personas las que acuden al año para venerar al Señor Cautivo de Ayabaca. Muchos de ellos peregrinos que caminan por más de 10 días para tocar su hábito por tan sólo 3 segundos, tiempo suficiente para que la milagrosa energía les sea trasmitida. Segundos que premian y reconfortan tantos días de hambre, sol, frío, lluvia, páramo, intemperie y peligro. Pero nadie se desanima de la caminata, pues se realiza en grupo de peregrinos organizados en una hermandad de ayuda y apoyo mutuo.
La subida de la cuesta, lo más pesado del camino, comienza con la bienvenida que dan los ceibos que los saluda cordialmente con brazos extendidos al mejor estilo de películas de ciencia ficción, pero que es una hermosa realidad natural. Así como también los riachuelos caprichosos, niños vendedores de fruta y aroma natural de la diversidad de las plantas. Los peregrinos se entregan a esta bienhechora naturaleza.
Son clásicos males del caminante las ampollas, los dolores musculares, escaldaduras, y de los principiantes es el soroche, que se les presenta con incómodos vómitos o bajas de temperatura, etc. Es en el puente Paraje Grande donde la naturaleza los premia con el río Quiroz, podría decirse de aguas bendecidas por el Señor Cautivo. Basta con otorgarse un baño en sus heladas aguas para que desaparezcan los dolores musculares y demás males del cuerpo y espíritu.
Media hora antes de llegar a la meta se encuentra la nariz del diablo, roca encantada de 2 metros de altura a la cual le ejecutan un ritual, pues dicen que irradia vibras negativas y que no los deja terminar con el peregrinaje. Hay quienes lo azotan, le pegan con sus zapatos, tiran piedras, y hasta les dejan medias, calzados y otras prendas. Otros prefieren cantar y rezar, luego del cual continuarán con el camino. La nota jocosa de la que todos los peregrinos gozan, es que al llegar a este lugar, en la hermandad se buscan al que tenga una prominente nariz, cuyo nombre será otorgado al cerro encantado.
No sólo es su deber llegar a la iglesia y tocar el manto milagroso y hacerle las peticiones, también es contagiar su fe. Y lo logran en la procesión entonando cánticos hacia El Moreno. Las hermandades entonan y bailan las canciones tergiversadas para la ocasión. Prefieren las canciones populares de moda. Este año una hermandad escogió un tema del grupo cumbiambero Corazón Serrano con una magnifica letra acoplada a las alabanzas al rey de los peregrinos. Detrás de la imagen se aprecia la fe máxima con personas que no sólo se conforman con caminar casi los 300 km, también lo hacen llevando una pesada cruz que llega a pesar más de 70 kg.
Eriberto Viera Viera lleva dieciocho años peregrinando. Le tiene un respeto único a su negrito lindo. Su hija Sandra J. Viera (7) sufrió un accidente en el cual salió por los aires del vehículo cuando éste sufrió un aparatoso choque. Eriberto le rogó al Señor Cautivo que la sacara del estado de coma. A los 3 días su pequeña reaccionó, pero como consecuencia del accidente ésta perdería la vista. “Sólo usó lentes un mes, luego ya veía bien, es tan grande mi negrito lindo”, me lo expresa señalando a su hija, quien este año también ha peregrinado.
A ellos no les importa donde dormitarán. No piensan en algún hotel, pues pueden entregarse a la plaza en donde varios ya han armado sus carpas, o se recuestan en delgadas colchonetas engañando así a los brazos de Morfeo. Y no les interesa si el páramo de nubes baja hacia ellos por la madrugada. Los que tienen suerte lo harán en el piso de la Iglesia, el cual está cubierto por unos 2 cm de cera producto de las velas que ahí se encienden con demasía por estas fechas.
La leyenda
Son tan sorprendentes las historias de cada peregrino. Y es de esperarse de una escultura que también encierra un misterio. Nace la historia en el bosque de Cuyas, en donde al cortar leña uno de los troncos brotó sangre. Entonces se encomendó a una comisión de personas para buscar escultores en Ecuador. Los encargados de la comisión durante el camino encontraron a tres hombres cabalgando a caballo, protegidos con ponchos y sombreros blancos quiénes dijeron ser escultores. Luego de un acuerdo con los lugareños decidieron encerrarse a trabajar la escultura. Ante insistentes llamados para ver los avances del trabajo y al no recibir respuesta de ellos, los lugareños derribaron la puerta del local donde se trabajaba la imagen. Las comidas que les habían alcanzado a dichos escultores estaban intactas, no había rastro de ellos, pero sí se encontró la bella imagen del moreno milagroso. Y es cosa de admiración y asombro, el saber que después de doscientos años la escultura de caoba barnizada sigue intacta, sin maltratos del tiempo. Cada año el brillo del rostro se torna más vivo, y esta fe ciega y fervorosa cada año se apodera de más corazones.
Y regresan entonando con los mismos cánticos con los que entraron. Y a pesar de haber demandado sacrificio prometen regresar el otro año, todos con la misma frase: hasta que El Cautivito me lo permita.
Agradecimientos a Katherin Oblitas -Arreypite Alto-Ayabaca.










hola…en verdad que buena nota la del señor cautivo..me dejaron que exponga un tema libre en la universidad aca en lima y se me ocurrio hablar de la peregrinacion del señor cautivo de ayabaca mi padre es de alla y tuve la oportunidad de estar en la fiesta del señor cautivo en verdad me conmovio muchisimo pero no sabia como empezar mi oratoria..y pues me indirectamente me has ayudado con mas informacion Graciaaaaaas….