Por Richard Chavez
Los jóvenes son el presente y también el futuro del país. Y éste futuro lo forjamos estudiando. El estudio es, como infinitas veces lo hemos escuchado, el árbol que posteriormente dará frutos. Frutos que serán aptos para el crecimiento del país. Pero hay una maquina del tiempo que congela este futuro: las huelgas. La huelga no es más que un violador de los derechos del estudiante. Una injusticia de la cual el alumnado se siente impotente ante tanta autoridad rebelde y caprichosa.
Huelga se le llama así a toda perturbación producida en el proceso productivo y principalmente la cesación temporal del trabajo, acordado por trabajadores, para la defensa y promoción de un objetivo laboral o socioeconómico. El derecho de HUELGA fue reconocido por primera vez en 1864, en Inglaterra. Es un derecho inalienable del hombre reconocido por la ONU. Huelgas memorables que son parte de la historia, por la jornada de ocho horas en 1886 en Chicago.
¿Entonces es justificable la huelga que hacen los docentes y administrativos de las universidades estatales? Pero hacer una huelga por aumento de sueldo, es traer infracciones al futuro de miles de jóvenes a nivel del Perú. El Perú se congela, los estudiantes se vuelven eternos. Y no es que se dé éste asueto cada diez años.
Ésta cesación temporal de prestación de servicios de los docentes es una barrera para jóvenes estudiantes, es truncar la realización de metas fijadas a un tiempo determinado, es desperdiciar o desaprovechar recursos humanos económicos y logísticos en tiempo de huelga. Es retrazar en el tiempo miles o millones de horas de trabajo productivo a los nuevos profesionales del país. Es aumentar la preocupación y esfuerzo a los padres de familia que tienen hijos en proceso educativo–formativo en los centros de enseñanza universitaria.
¿Cuántos docentes, trabajadores administrativos públicos del sector educación o de otros sectores tiene el país? Todos ellos tienen un salario totalmente asegurado cada fin de mes. Además tienen otras gangas como ingresos por “productividad”, jugosos viáticos cuando se va en comisión de servicios, otros como aguinaldos, gratificación de fiestas patrias, escolaridad, etc.
Sin embargo existen miles o millones de peruanos (as) desocupados (as) o trabajadores eventuales que no tienen la alegría de recibir mes a mes un sueldo, ni los otros ingresos que reciben los trabajadores huelguistas. ¿Ellos tienen derecho a huelga? Sin embargo todos los peruanos (as) de alguna u otra manera ayudan a solventar los sueldos de los trabajadores huelguistas o potenciales huelguistas.
Por eso, ¿No es posible? Antes de hacer una huelga, pensar y analizar sus consecuencias, o si los huelguistas reclaman un derecho, también deben respetar los derechos de los demás de aquellos que no pueden ejercer una medida de presión a través de una huelga.







