Mi vecina Helen Hill tiene una cuñada mexicana que vive en Washington DC. El viernes, a medianoche, se le ocurrió llamarla para pedirle con urgencia una receta culinaria. Como ustedes saben, en Oregon es tres horas más temprano que en la costa este. Por ello, el teléfono sonó en la capital de Estados Unidos a las 3 de la mañana. Luego de algunos minutos de espera, una voz muy formal le dijo: -Le contesta Hillary Clinton desde la Casa Blanca. Estoy lista para solucionar cualquier crisis que a usted le esté ocurriendo. -Anda, Guadalupita, déjate de bromas, please. -Le repito. Todas las noches a esta hora resuelvo las crisis de todo el mundo. ¿Cuál es la suya? -Resulta que mañana tengo invitados a cenar y les he dicho que sé preparar comida mexicana. ¿Me podrías dar la receta del mole poblano?… Además del chocolate de tablilla, ¿usa chiles pasilla o chiles mulatos? Contéstame, Lupita, porque estoy a punto de entrar en crisis. -No se preocupe voy a consultar con las encuestas. La dejo por un rato… Seguramente había un error. Hellen colgó y volvió a llamar. Le contestó una voz de entrenador de fútbol que tiene fascinados a los gringos. -Le habla Barack Obama. -¡Páseme con Lupita, por favor! La guerra de avisos en la TV entre los precandidatos demócratas ha dado resultados como los que ya conocemos. No he parado de reírme en el momento en que Mrs Clinton contesta el teléfono, ni mucho menos cuando el Senador Obama responde que él no se equivocó en Irak. Sin embargo, el humor se hace trágico cuando los candidatos apelan al voto latino.
Obama resultó patético cuando, para atraernos, se puso el sombrero de charro porque en ese preciso momento los latinos recordamos que votó a favor de extender el Muro en la frontera entre México y los Estados Unidos. La señora Clinton no nos conmueve menos. En cualquier momento, podemos ver en Youtube la respuesta de ambos a las preguntas de Jorge Ramos, una competencia en la que cada cual se esmeró en mostrar que era más duro que el otro en su trato a los inmigrantes latinos. Ambos dijeron ser partidarios de castigar severamente a los empresarios que les den trabajo. Vale decir que, luego de haberles cancelado las licencias de conducir, ahora se pretende matarlos de hambre, como ya se está haciendo en Arizona y en otros estados del país.
El desconocimiento que uno y otro tienen de América Latina es ostensible. Para evitar que entren latinos en USA, el senador Obama dice que va a hablar con el presidente de México a fin de que les dé trabajo. Se parece a algunos de mis alumnos universitarios que creen que su país se llama América y que limita por el sur con un país de “latinos” llamado México en el que se encuentran Buenos Aires, Bogotá, Lima y otras ciudades. Aconsejados por sus asesores políticamente correctos, Clinton y Obama usan estrategias de “género y etnia”. La verdad es que para mí como para cualquier votante latino, “género y etnia” tienen la misma mínima importancia que tiene el signo zodiacal.
No vamos a decidir nuestro voto por la raza, el sexo ni porque el candidato haya nacido en Virgo o Capricornio… Votaremos por quien dé amnistía a nuestros trabajadores ¡Y nosotros podemos decidir estas elecciones! Igual que yo lo dice Dolores Huertas, la legendaria compañera de luchas de César Chávez. No batallaron ellos por lograr preferencias raciales ni bodas entre personas del mismo sexo.
Pero dieron una lucha desigual y colosal contra el establishment, y conquistaron trato humano y condiciones dignas para los trabajadores del campo. Y ahora Dolores protesta con razón porque uno de los candidatos le ha robado el lema “Sí se puede” En el comercial de TV que comentamos, la cámara enfoca a dos niños tratando de dormir y después a los candidatos que van a solucionar la crisis.
Pensemos que esos niños son hijos de inmigrantes y se han desvelado con la pesadilla de que a sus padres les ha sido anulada la licencia de conducir, cancelado el derecho a trabajar, clausurada la posibilidad de viajar a su tierra, destruido su derecho a ser felices e impugnada su condición humana. Han sido condenados al miedo y a ser mirados como sospechosos y criminales en las calles. Votaremos por el candidato que de veras ame a esos niños