Periodismo responsable: “…Los cínicos no sirven para este oficio”

Por: Anna Bermeo* 

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La libertad de prensa  es la  que fortalece nuestra democracia a través de una sociedad bien informada; la valentía, honestidad y vocación de servicio, son las bases de un periodismo ético tenaz y agudo, como también un ejercicio de poder responsable, eficaz de servicio a la gente.  

El periodista para no caer en  la agresión, la difamación o el insulto debe ser  preciso a la hora de escribir, porque la desinformación es el alimento del rumor; y eso es una práctica totalmente ajena  a la profesión.   

Creo firmemente que la sociedad necesita un periodismo respetuoso, tolerante y plural que no sólo responda a las leyes  de la competencia; que no sean periodistas de estado,  ni periodistas del Mercado, porque los intereses privados ni de grupos deben sustituir la labor social del periodismo.   

Y me detengo en este punto porque considero importante hablar sobre  el impacto de la minería en el Perú, que ha provocado, y está provocando, una serie de conflictos socio ambientales. Por ello, es importante tener una mayor conciencia sobre dichos problemas. Por otro lado, se debe ejercer un mayor apoyo social a los pobladores aledaños a los yacimientos mineros, brindándoles una adecuada información sobre los costos y beneficios de la minería para sus comunidades y el país.   

Los mineros están atravesando serios problemas en su salud, ya que muchos trabajadores adolescentes mueren o se hospitalizan todos los años, debido a lesiones sufridas en el trabajo. Muchos sufren, también, efectos de salud adversos, debido a contactos peligrosos en el lugar de trabajo. De esta manera, la población reacciona ante estos problemas generando protestas y huelgas en las cuales manifiestan que no sólo maltratan a las comunidades campesinas, sino también a sus trabajadores.   

La industria minera produce contaminantes potenciales que afectan al agua y al aire. En el medio natural los excesos pueden generarse por drenajes de agua de minas, de desmontes o de relaves mineros. Algunos metales, como cadmio y mercurio, y metaloides como antimonio o arsénico -los cuales son muy comunes en pequeñas cantidades en depósitos metálicos- son altamente tóxicos, aun en pequeñas cantidades, particularmente en forma soluble, la cual puede ser absorbida por los organismos vivos.   

Al norte del país, en Cajamarca, (el 2 de junio del año 2000) en las localidades de San Juan, Magdalena y el Centro Poblado Menor de San Sebastián de Choropampa, se produjo, a lo largo de aproximadamente 50 kilómetros, un derrame de cerca de 11 litros, equivalente a 151 kilogramos de mercurio elemental, que produjo una intoxicación masiva de aproximadamente 1200 campesinos, entre adultos y niños. Éste es sólo un ejemplo de las consecuencias de la minería en el Perú. El oro no va asociado con la riqueza, sino con la lucha diaria por la subsistencia. Sin embargo, los mineros de los apartados pueblos andinos esperan algo más de la vida.  

El Perú nace, crece, se reproduce y muere convencido de que las inmensas riquezas naturales de su territorio son inagotables y pasarán intactas de generación en generación, sin importar las prácticas depredadoras a que las sometan. La conciencia conservacionista recién comienza a abrirse paso, gracias a algunos periodistas responsables, ambientalistas y sociedad responsable.   

El tratamiento de temas sobre minería, el cuidado del medio ambiente y los cambios climáticos, han desencadenado catástrofes  de gran envergadura, por lo que se requiere personas especializadas en estos rubros; recuerdo las palabras de Ardito en la Pontificia Universidad Católica del Perú, cuando afirmaba:… “que quien escribe sobre temas ambientales está expuesto a las amenazas y a las críticas de empresarios, de las autoridades y de grupos que tienen el interés de seguir contaminando”   

Hoy le confirmo a Giuliano Ardito que tiene razón; y lo afirmo porque entré a la página que dirige Guillermo Reaño, compañero de la universidad, con principios de Alzheimer, donde maltrata él  y sus compañeros “ecólogos” ¿? (No mencionan de que universidades egresaron y que títulos ostentan),  a quienes entran a su página y opinan sobre la problemática ambiental. Condenando a una manera de hacer periodismo que está dejando de lado los valores y principios morales; a este periodismo le hace falta una reflexión interna, capacidad de ver en su interior y de pensar en “qué se hace, para qué se hace”. Es una obligación  hacer  periodismo responsable.   

Siempre es un buen momento para recordar a Ryszard Kapuscinski , quien nos legó los principios básicos de la  profesión en su libro : “Los cínicos no sirven para éste oficio” ….para ejercer el periodismo ante todo hay que ser buena persona. Si se es buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias. Es una cualidad que en psicología se denomina “empatía”, que permite comprender el carácter del interlocutor y compartir de forma natural y sincera sus problemas. En este sentido, el único modo correcto de hacer nuestro trabajo es desaparecer, olvidarnos de nuestra existencia: existimos sólo para los demás, para compartir con ellos sus problemas e intentar resolverlos, o al menos describirlos…”   

El reto para las nuevas generaciones de periodistas es entender lo que está pasando con el medio ambiente para poder comunicarlo a la sociedad, para poder decirle a la gente lo que está ocurriendo y la manera en que cada uno puede ayudar a revertir los efectos del deterioro del medio ambiente y los recursos naturales.   

Urge cambiar los planes curriculares de los estudiantes de Ciencias de la Comunicación; proporcionarles  herramientas adecuadas para que aprendan cómo congregar una serie de recursos que les permitan contactar a los expertos, a la gente que tiene el conocimiento sobre el tema y que puedan tener un acercamiento con los científicos para que den la información certera, adecuada y válida. Hagamos Periodismo Responsable.

*CPP3504 Mg. Investigación y Docencia Universitaria Doctorando Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible.  

5 comentarios»

  Juan Vela wrote @

Existe gente que no sabe hacer periodismo, desinforma. conoci a uno en la universidad San Martin, en aquella epoca donde los baños eran pestilentes y estaba Estadistica en el 4 piso. Hasta donde se quedo en el III Ciclo.

Ahora leo que es director de un medio y profesor, como puede ser profesor de universidad alguien que no tiene titulo de bachiller?
saludos,
Juancito.

  Maria Chu wrote @

Que lamentable que la credibilidad de los comunicadores se haya perdido en los ùltimos tiempos,considero que se debe a una mala educaciòn, pero sobre todo al alejamiento del hombre con su creador. Esta deshumanizaciòn nos debe llevar a la reflexion de que solo el cristianismo y el amor al projimo podrà ser reinar la paz y sobre todo el respeto a su hàbitad, èstas palabras que brotan del corazòn ante el dolor de sentir que un egresado de la Universidad San Martin de Porres, estè realizando labores que desdicen del perfil profesional y ètico inclulcado en nuestra escuela

  Milagros Rodríguez P wrote @

el problema nace en quienes son propietarios de medios que dan espacio a personas que no se formaron como periodistas.
Este problema sobre todo se da en pueblos pequeños, donde no se podrá lograr desarrollo, mientras existan patanes que desinforman y desorientan a la opinión pública

[...] y Docencia Universitaria Doctorando Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible Artículo tomado del Blog GUA30 21 de abril del 2008 [...]

  Oscar Gallo wrote @

Para María Chu: La educación no me parece el principal problema. A pesar de que es indispensable la formación en materias de ética y deontología, lo irónico es que puedes aparentar tener una guía moral y pasar por la universidad a punta de trampas y engaños. A veces es la vida universitaria, cuando quieres pasar por encima de los demás, la que te sirve de “entrenamiento” para ser un mal profesional.

Para Milagros Rodríguez: El problema de los no-periodistas en medios no es exclusivo de pueblos pequeños. Los hay en medios de nivel nacional (me parece que Hildebrandt Chávez es ingeniero, por ejemplo), y los sigue habiendo buenos o malos.

En una época donde cobra protagonismo el periodismo ciudadano, creo que al final depende más de la formación humana y criterio de la persona que de su profesión. En el Don Bosco me decían que si esperas hasta terminar la secundaria para preparar a tu hijo, has desperdiciado 16 años de su vida.


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