Por: Richard Chávez*
Arturo Gonzáles es diferente de sus amigos. Junto a ellos fallece en una esquina del Mercado Modelo de Piura. Fue atropellado hace cuatro años, a consecuencia de eso no sólo ha perdido su pierna derecha, también se le amputó su puesto de trabajo, y hasta una vida normal. Hoy vive postrado en un viejo colchón, donde también descansan cientos de moscas e insectos que a diario lo visitan. Son seis sus compañeros con los que convive en una comunidad olvidada, en un callejón al que todos deberíamos ayudar a encontrar una salida.
Es fácil augurar lo que harán no bien se levantan. Todos saldrán a vagabundear, unos venderán caramelos, otros sólo sobrevivirán de las propinas o de los residuos que les brindarán en las afueras de algún puesto de comida. En “El Moscú” todos los días es igual, ver como gente se divierte en las cantinas, literalmente hasta morir, triciclos con cosas que algún día fueron útiles, personas que juegan a empuñarse, y apreciar una inmensa laguna artificial de desagüe, que todos los días les dará los buenos días. Desde su colchón, es el protagonista de la escena de la película más triste del mundo; atestigua como las piernas de tres compañeros se alejan para saborear la calle, sabor del que Arturo también está impedido.
Me acerco a ellos. Se sorprenden al verme. Aún no son mis amigos, pero les saludo efusivamente. Don Arturo me invita a sentarme a su costado, accedo muy agradecido. No bien comienzo a repartirles lo que he preparado, escucho decir que Dios si existe. Quedo mudo por otras alabanzas. Debo agradecer a Dios por darme esa alegría. También por enviarme a amigos, como Nancy Guevara, que de sus blandos corazones germinan las mejores ideas. Todos comen desesperadamente. En un santiamén han devorado todo, no queda ningún grano de arroz. Es hora de repartir los vasos con gaseosa.
Todos parecen tener bien en claro la frase, “El alcohol es bueno para olvidar las penas” y de eso me da testimonio “El Llorón”, apodado así por sus amigos. La presencia de su madre no sólo está en el tatuaje de su brazo derecho, un corazón que en su interior está escrito “Socorro Madre Mía”, también lo está impregnado en esa mente alcoholizada. De esto soy testigo cuando derrama muchas lágrimas por quien lo parió y le dio un momento de felicidad. Pero ahora todo es dolor, y hasta maldice la vida que lleva, sin su Socorrito a su lado.
Me despido de don Arturo con un apretón de manos. No te olvides de mi sillita de ruedas, me dice de la forma más amorosa, lo siento como si fuese mi abuelito. Se lo prometo Don Arturo, yo regresaré con su silla de ruedas. Me despido de cada uno, les prometo regresar. Todos están alegres. Tienen los ojos tan alegres, brillosos, con resplandor de esperanza y alegría, lo sé porque me han preguntado cuándo regresaré. Les he respondido que seguido. Me lo agradecen, y les devuelvo aquel gesto.
El Llorón esta a un lado de todos, me agradece infinitamente, me solicita que lo abrace. Lo hago con una fuerza y cariño que a nadie he logrado dar en mis veintinueve años de vida. Me contagian sus lágrimas. Pero recordar y ahogarme en mis dolores no es una tarea que hoy me he trazado. Se hace tarde, y tengo que seguir buscando a personas que acepten mi arroz chaufa que preparé a las seis de la mañana, hora en que ellos adormecen sus penas. “Hermano, acá sólo se sobrevive vagando y durmiendo, se vaga para comer, se duerme para ahogar las penas.
Arturo necesita de una silla de ruedas, una silla que le devolverá su independencia, su libertad y su dignidad. Si cada uno de nosotros aportara S/. 1.00, necesitaríamos de la sensibilidad de 600 personas. Este e-mail estará en www.richardchavez.blogspot.com desde ahí actualizaré “RECAUDACION” con los nombres y los montos de las personas que irán aportando, así se comprobará la certificación de mi ayuda sin fines de lucro.
Perú:
Richard Chávez
e-mail: richardbull@hotmail.com
Teléfono: 305285
Cuenta Libre BCP 4557 8801 4403 5114
Otras donaciones (ropa, alimentos, etc.) al 305285
EEUU:
Nancy Guevara
e-mail: nannyguevara@optonline.net
cell phone (201)916-9124
RECAUDACION
Richard Chávez ………. 50 nuevos soles
Nancy Guevara (EEUU) ………. 50 dólares
Juan Boulangger ……… 100 nuevos soles
Agradecimiento especial a Nancy Guevara por su contagioso espíritu solidario, el cual me contagia día a día. A María Fernanda por aquel domingo que me ayudó a buscar personas. A mi madre, quien me ayudó a cocinar.
“El egoísmo es una nevera en donde nuestros corazones no deben permanecer”
Richard Chávez.










