Absolución

Por: Jesús Alejandro Godoy

 

 

Perdido en esta casa que sólo deja merodear a algunos fantasmas de mi memoria, me dejo caer abruptamente sobre una gruesa hojarasca de mis días; entonces comprendo, que el amor verdadero no es más que dejar partir con el corazón latiendo de libertad, sin esperar, sin recibir, porque todo es una rueda invisible que va cambiando de posición, de lugares, de vidas…

 

Entonces veo que la suerte es por sí valentía, ver donde no existe, canto en la guerra, dar donde no existen dádivas, entregarse a la vida por completo sin contratiempos, actuando, dejando a un lado los miedos imaginarios y las explicaciones de momentos que nunca sucederán.

 

Y aunque sabiendo que todo terminará, veo que la esperanza no es más que preparación, marcar un espacio antes de partir, un pianista poniendo a punto sus dedos antes de su sublime concierto, un vacío en el cuerpo donde existe una mente hambrienta de nuevas latitudes y desafíos, un árbol solitario creciendo en medio de la nada, lluvia salvadora y magia hecha palabra que llega a tiempo.

 

Creo que algo se convulsiona dentro de mí y siento que el orgullo de lo obtenido con humildad, es luz latente en la obviedad de lo ya propuesto; una idea brillante en medio del disturbio, herida enorme e injustificada que hace crecer y creer en que se puede renacer.

 

Trato de no juzgar los actos hasta éste momento de mi vida; y menos ahora, que es el momento menos indicado.

 

Y siento que todo lo que no ha sucedido, ha sido por que yo así lo he deseado; he tenido un banquete a mi disposición con todos los alimentos del planeta para saciar el hambre de mis platas, de mi cuerpo, de mi alma y de mi corazón; y si de todo ello sólo tomé los limones antes que las cerezas, el queso antes que la carne, el agua antes que el vino, y si me dejé caer bajo un árbol de gran sombra que no me protegió de esa gran tormenta furiosa que se llevó mi calendario… no tengo nada que decir.

 

Veo que algunos sí lo hicieron y no puedo hacer nada más que aceptar que he decidido lo que tengo; que he hecho mi vida a la semejanza de mis pensamientos y ambiciones, que he llegado hasta este segundo con mucho de lo poco y grandes preguntas que ahora se responden por sí solas; y, a medida que cierro los ojos y me dejo llevar por esa cálida luz que todo lo cubre, racionalizo mi pesar, e imagino que siempre habrá un nuevo comienzo.

 

Todo ha sido mío, todo había sido mío; y si acepté grabar mi nombre sobre madera a dentelladas y con mis manos sangrando, antes que grabarlo en oro, con cinceles y aprendiendo mis ciencias para ello; sólo puedo decir, que yo fui el hacedor.

 

Y si es que fui creado a imagen y semejanza de alguien, no puedo más que decir con mi último aliento, que lamento no haber cosechado más tiempo y sabiduría, antes que estos diamantes y casas que me ven morir y que pierden su valor cuando el alma parte hacia su absolución.

 

Todo es mío, todo fue mío…

 

*Contacto: jesus_alejandro_godoy4@yahoo.com.ar

Todavía no hay comentarios »

Tu comentario

HTML-Tags:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>