¡Felíz Día de la Madre!

Por: Coco Cabanillas*

 

El Día Universal de la Madre, segundo domingo de mayo, es una de las fechas más sublimes que existe en el calendario de celebraciones durante el año; merecido reconocimiento a la mujer que con cariño, amor, comprensión y mucha dedicación forma a los hijos, atiende a la familia y se sacrifica por su salud, educación, alimentación y vestido.

 

En este día en miles de hogares del mundo, diríamos en todos, se realizan diversas actividades y homenajes en su nombre. Desde el más pobre, con el silencioso abrazo, hasta la más fastuosa comida de los que más tienen, buscan mil formas para hacer agradable este momento. Sí, porque sólo se trata de un lapso del tiempo fijado en un domingo, que en sana apariencia se revalora y adula hasta el cansancio a la palabra Madre.

 

Los que por ciertos avatares del destino, no tienen a su ser más querido a su lado, a través de sus oraciones y reflexiones buscarán la manera de recordarla y mantener vigente en su espíritu y pensamiento el más grande símbolo de amor que existe en el mundo.

 

Esta fecha, sirve para que la cómplice de las travesuras de los hijos, la guardiana de la vida e integridad de los seres que trajo al mundo, la defensora de sus derechos y de su vida, se regocije pensando siempre que, luego de pasada la alegría, los demás días puedan tener el mismo calor y acogimiento. Pero también es el momento en que vuelve a la realidad, y no es necesario darse cuenta que sólo la palabra Madre retumba con más fuerza cuando se dice que el segundo domingo de mayo es su día.

 

No pretendemos ser mezquinos con aquellos hijos, que en verdad, cada día celebran a sus progenitoras, no con fiestas o fanfarrias, sino demostrándoles amor, respeto, cariño y sobre todo eso, dedicación, cuidado y una esmerada relación, y sólo la muerte los podrá separar.

 

Día de la Madre, bendito acontecimiento y milagro de fiesta para los que en los últimos años han encontrado en esta efeméride muy especial el vehículo adecuado para lucrar, hacer negocio y ganar ingentes recursos económicos. Día de la Madre, bendito acontecimiento que desnuda la miseria y pobreza de las mujeres que tienen en esta fecha un día más en su vida. Primero está para estas nobles mujeres el trabajo que significa el sustento de su hogar, antes que el descanso o las celebraciones, que para el día siguiente no le significan el pan que reclaman cada uno de los suyos.

 

Día de la Madre, bendito acontecimiento que disfrazado, algunas veces, en una fraternal reunión, se trata de dejar de lado los enconos, rencillas y molestias familiares que puedan existir. Más allá, que a veces la hipocresía de los hijos se hace sinceridad, sólo para expresar en esta fecha un cariño y merecimiento que en los próximos 364 días puedan ser un calvario.

 

Para las presentes y también para las ausentes, para todas las madres. Para las pobres, las adineradas, las sanas y las enfermas, las tristes y las alegres; en fin, para todas aquellas mujeres que desde el primer momento de alumbrar saben del inmenso dolor que tienen que llevar por siempre en sus vidas sólo por ser madres.

 

Benditas mujeres, en este día, que Dios las bendiga y que por siempre les conserve la vida, porque ustedes si merecen vivir eternamente.

 

“Bendita tu eres… sierva del señor”, la gracia divina gobierna tu corazón y amor sublime brindas a toda la creación.

 

 

 

¡Feliz Día Mamá!

 

 

* Periodista. Director diario El Clarín – Cajamarca

 

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