Por: Claudia Lu* (Fotos: Miguel Arreátegui)
Terminó el verano, las lluvias van desapareciendo, y el romántico cielo que nos cantaba Ciccia en su Rosal Viviente, empieza a apreciarse en todo su esplendor. Y es la belleza de ese cielo, y de las mil tonalidades de verde que bajo él se despliegan, la que nos invita a recorrer Canchaque, distrito de la sierra de Piura en el que el sosiego y la aventura, lejos de oponerse, se conjugan naturalmente con el aroma del café.
Por su ubicación, su altitud, sus variados parajes y el agradable clima que lo caracteriza durante la mayor parte del año, Canchaque es una excelente alternativa para quienes buscan oxigenar pulmones, desentumecer el cuerpo, recrear los sentidos y realimentar el alma. Sus habitantes, concientes y orgullosos de los encantos naturales de su tierra, la han bautizado oficialmente como la “capital turística de la región Piura”, y así consta en el escudo del distrito.
Un aproximado de 4 horas y media en autobús separan Piura de Canchaque; tiempo que promete acortarse considerablemente cuando el asfaltado de la vía se concluya. Entre tanto, el verdor del paisaje –matizado por el colorido de flores, aves y mariposas- que nos acerca a la denominada “Capital Turística de la Región Piura” nos hace el viaje corto y agradable.
Sea cual sea la hora en que arribemos a la capital distrital, siempre es un buen momento para disfrutar del café de la zona, reconocido por su calidad, aroma y sabor, y que ya desde hace un buen tiempo se saborea en Europa, gracias a la exportación. Taza de café en mano, desde alguno de los sencillos pero acogedores restaurantes ubicados en el área de la plaza principal, podremos echar un primer vistazo al panorama circundante, que es apenas un reflejo de los atractivos que habremos de descubrir en nuestras exploraciones.
Trekking
La serie de macizos y montañas que rodean la ciudad de Canchaque, sus grutas y cavernas así como la existencia de diversas caídas de agua, convierten al distrito en el lugar idóneo para practicar “trekking” o caminata en sus diferentes niveles, desde el ligero que, sin demandar condiciones físicas excepcionales, nos permite entrar en contacto con la naturaleza y ejercitar las piernas; la geografía de la zona también ofrece rutas con mayor exigencia para los caminantes experimentados.
Naturaleza
Las caminatas hacia los sitios naturales o arqueológicos de Canchaque, tienen como atractivo complementario, su rica vegetación. A nuestro paso a través de intensos verdes, encontraremos una variedad de árboles como el álamo, el higuerón, el sauce, el romerillo y el palo santo; con suerte podremos disfrutar de zarzamoras, lúcumas, guabas y chirimoyas, a la par que deleitaremos la vista observando una multitud de mariposas, revolotear entre las flores silvestres.
Atardeceres
Para quienes viven en la costa, las puestas de sol se relacionan automáticamente con el enorme disco amarillo disolviéndose en naranjas, rojos y violetas, entre las olas. Una experiencia distinta e inolvidable será apreciar el “sunset” desde alguna de los miradores naturales del distrito que nos permitirá observar al sol tiñendo un mar de nubes hasta desaparecer por completo. Un espectáculo mágico e imprescindible.
Los Peroles
Es una de las caídas de agua natural y cristalina más atractivas con las que ha sido premiado Canchaque. Se denomina así por la forma que han adquirido las rocas, moldeadas por el agua con paciencia, en su eterna caída. Tiene 3 niveles, de distintas alturas, siendo el salto más grande de 25 metros de alto; los siguientes, más cortos, alcanzan los seis y siete metros.
Distancia: 20 minutos, a pie, desde la ciudad.
Chorro Blanco
Con un total de 150 metros de altura, divididos en dos saltos, está el “Chorro Blanco”, caída de agua que puede avistarse desde una gran distancia. El primer tramo, de 50 metros, culmina en una poza natural, donde los caminantes pueden bañarse y recuperar fuerzas. El acceso al segundo tramo, con una caída de 100 metros de altura, si resulta más difícil y resbaladizo.
Distancia: Dos horas, a pie, desde la ciudad.
Canchamaychay
Al noreste de Canchaque, a 3,200 metros sobre el nivel del mar, en la cumbre del cerro Canchamanchay existen restos arqueológicos poco conocidos y estudiados. Habitaciones cuadradas y circulares de gran tamaño, edificadas con piedras unidas con barro, se alzan en la parte alta y media de esta montaña. Estas construcciones, pese a ser un valioso testimonio histórico, están expuestas a los estragos de la lluvia y el viento.
Petroglifo El Diablo
Otro vestigio dejado por los antiguos habitantes de Canchaque, es el petroglifo El Diablo. Una gran piedra ovalada, tiene grabado a un diablo, aparentemente de gran jerarquía, sentado en su trono. Para apreciar esta manifestación de arte primitivo, sólo hay que caminar un aproximado de 15 minutos, hacia el sector “El Paraje”, situado al oeste de la ciudad, por el camino que lleva hasta Santa Rosa.
Huayanay
Según los lugareños, el nombre significa “Guardián de piedra” y efectivamente, está considerado como uno de los “apus” de Palambla. Cada año, el lunes de la segunda semana de noviembre, al iniciarse la Semana Jubilar del pueblo, los lugareños ascienden sus casi 1,300 metros para cargar la Santísima Cruz de Huayanay y trasladarla en procesión por las principales calles de Palambla.
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es verdad.Te felicito por la nota