Por: Raúl Balarezo Trelles

Hoy me senté frente a mi PC tratando de escribir, con la mirada fija en la pantalla del monitor, o en el teclado por momentos, pero no salía ni una sola idea, tampoco entraba nada a mi cabeza. Aburrido, con mal humor, no quise forzar más mi intelecto, y cuando me disponía a apagar la PC, miré a mi lado derecho y vi que mi mascota, un perrito pequeño de color blanco, y de nombre White (ya se imaginan por que el nombre y lo de inglés, para darle su cachet) me miraba fijamente a los ojos, y simultáneamente se rascaba con su pata trasera sus costillas; al verlo le pregunté, sabiendo de antemano que no me iba a contestar, lógico los perros no hablan…Y a ti que pulga te picó?
De pronto se me ocurrió la idea de analizar la famosa frase que siempre lanzamos como interrogante, cuando alguien nos sorprende con alguna actitud no usual. Lo acaricié y le dije gracias, él se quedo a mi lado y se durmió, como diciendo tarea cumplida, el resto depende de ti, has trabajar tu cerebro. Creo que muchos y en muchas ocasiones hemos lanzado la tal frase, cuando estamos tranquilos, soñando con la clasificación del Perú al mundial, que va a haber más trabajo, que los congresistas van a trabajar de verdad, en fin una serie de fantasías que pasan por nuestras mentes, producto de la desocupación, o que se yo, y de repente alguien nos saca del trance, con alguna actitud que nos deja perplejos, y como si nos quisiéramos defender del ataque, le lanzamos la frase interrogativa…Y a ti que pulga te picó..?
A nuestra pareja, cuando quiere más dinero para el gasto; al hijo que pide permiso para llegar más tarde que de costumbre; a la hija que quiere el pantalón de moda y cuesta un ojo de la cara, y no estamos dispuestos a quedarnos tuertos; al trabajador publico que nos atiende con flojera y poca cortesía, a pesar que con el pago de nuestros impuestos él puede cobrar un sueldo y vivir tranquilo, en fin a muchos y en muchas oportunidades la hemos dicho.
Pero también me pregunto por qué tenemos que inmiscuir a la tal pulguita en nuestro vivir diario o en nuestros problemas, que seguramente ella tendrá los suyos como todo ser viviente y luchando para sobrevivir en el lomo de un gato o en el de un perro, o en el cuerpo de uno mismo, imagínese pulga por un momento, pulga y que está descansando plácidamente después de haber almorzado una sabrosa sangrecita y siente que le cae un chorro de DDT o siente que una uña gigante la aplasta, no es para reírse.
Entre los seres humanos también hay una raza de pulga que pica y duro en zonas específicas de uno, la preferida es la billetera, y le deja una roncha que demora en desinflamar varios días. Espero que le haya gustado estas líneas y si es todo lo contrario y me está resondrando yo le digo…Y a usted qué pulga le picó?









