Por: Sacha Barrio Healey

Largamente inquieto les escribo para comunicarles que el territorio común sobre el que habitamos y nos nutrimos peligra aceptar una practica agrícola altamente cuestionada en el mundo, los transgénicos. Como el resultado es irreversible, será un inconcebible futuro, y las consecuencias insondables.
Se ha divulgado que la tecnología transgénica nos traerá competitividad, plantas resistentes a plagas, heladas y nos salvarán del hambre. Sería absurdo oponernos al desarrollo de la ingeniería del mejoramiento genético, cosa que se practica desde el inicio de la agricultura. Los Incas también han hecho proezas genéticas, como en Cusco Moray y al parecer también Machu Pichu, es muestra arqueológica de estos laboratorios de semillas, donde el propósito era tener un pueblo sano y fuerte. Pero una cosa muy diferente es aceptar el proyecto de la Monsanto y sus semillas transgénicas. La metáfora de ganancias económicas no debe de engañarnos y no hay que pecar de ingenuos idiotas, y como dice el Padre Nuestro en Arameo, “no dejes que las cosas superficiales nos engañen”.
En el Perú tan sólo el 2.4% del territorio nacional es apto para la agricultura, no tenemos las pampas eternas de Argentina o EE.UU. No tenemos espacio para hacer agricultura intensiva a gran escala, absurdo y torpe sería querer competir con el maíz o la soya transgénica de EE.UU. Sin embargo, el país sí tiene un envidiable tesoro, de los 108 ecosistemas reconocidos en el mundo tenemos 87, es decir no sólo tenemos de todo, también podemos sembrar de todo. Allí reside un generoso potencial económico. Nuestro destino ha sido nacer en una cultura con historia y una vasta biodiversidad. Si hiciéramos una lista de todos los alimentos nativos, estaríamos abusando de la paciencia del lector y el listado abarcaría demasiado papel. Pero para darnos una idea de esta vastedad, solo diremos que tenemos unas 4000 variedades de papa y otras 3500 de quinua.
En el mundo lo orgánico crece, en el Perú, el mercado local orgánico crece en un 20% anualmente, sólo en el 2007 las exportaciones de café, banano, cacao, castaña, kiwicha entre otros tipos de alimentos orgánicos superaron los US.$ 161 millones. ¿Qué lógica tiene entonces ir en contracorriente a la demanda?, para qué adoptar un tecnología nociva al medio ambiente, peligrosa para la salud y donde perdemos nuestra independencia agraria y económica, donde vamos a estar enganchados a una serie de semillas patentadas, cultivos Frankenstein y todos sus insumos químicos respectivos. A la vez cediendo el camino para una lamentable contaminación genética de todo nuestro banco de semillas, que es además un arca de Noe para el mundo. Los americanos y europeos ya saben por qué se están enfermando, de cáncer, diabetes y tantas enfermedades degenerativas, consumen alimentos que no son seguros. ¿Y nosotros, acaso vamos a quedarnos con los ojos cerrados?
Suiza es un país montañoso como Perú, pero sin abundancia de recursos naturales, sin embargo de allí sale un gigante como la Nestlé, no tienen cacao pero reparte chocolates por todo el mundo. Podemos imaginar entonces el potencial que nos espera, podemos industrializar la maca, el sacha inchi, camu camu, medicinas y alimentos ad infinitum. Necesitamos darle valor agregado a nuestros productos, y no exportar solo materia prima en bruto, necesitamos explotar la diversidad y exportar orgánico, que es seguro, sano, rico y paga buen precio.
La última palabra la tendrán los congresistas en un pronto debate. Mi oración y mensaje final hacia los congresistas, es que no se dejen seducir por las transnacionales, que estudien el tema profundamente y aprendiendo de las experiencias de países vecinos, y estudiando sus consecuencias a la salud, al medio ambiente y a la economía, van a ver que realmente no es una buena, ni rentable, ni sabia inversión, más tenemos que perder que ganar. Por supuesto que queremos crecimiento económico y prosperidad, pero vamos a hacer inversión acorde a las realidades y recursos que tenemos en el país, y como nadie ignora tenemos un potencial muy grande. Si inteligentemente apostamos por lo sano, y se honra la pachamama, vamos a seguir con un gran crecimiento económico y vamos a ver de aquí a veinte o treinta años, quiénes tienen menos cáncer, diabetes, menos alergias y enfermedades degenerativas. También vamos a ver quién come más rico, nuestra cocina es deliciosa. ¿Qué vamos a hacer con verduras lánguidas y frutas desabridas, perneadas de químicos y las proteínas toxicas de la manipulación genética?










Estimado Sacha Barrio: Mis felicitaciones por tu trabajo en defensa de nuestra riqueza nutricional. Monsanto es la monstruosidad más grande que existe para la naturaleza y la humanidad y la política y la economía de los USA apoyan a estos criminales. Los criminales son también los políticos que se dejan comprar en todos los países, la codicia es una gran enfermedad. Aquí en Alemania el partido ecologista, los “verdes” han hecho mucho para evitar que Monsanto y otros no entren en el mercado. europeo de comestibles. Creo que una de las vías para informar al público es formar un partido político en Perú e informar a toda la gente posible. No sé qué posición habrán tomado los medios de comunicación en Lima a este respecto. Pero aquí en la TV alemana mostraron en varios canales un film sobre el robo del código genético de productos auténticos de México y La India y sobre
las monstruosidades que ya ha producido Monsanto en los USA, como por ejemplo la ruina de ganaderos porque las vacas y el ganado porcino alimentado con transgénicos, simplemente no producen suficiente leche (lo cual no es muy grave) y/o dejaron de multiplicarse y empezaron a enfermarse más a menudo. Los ganaderos se fueron a la quiebra y la demanda por los perjuiciios causados por Monsanto quedaron en el aire, pues la gente no tiene dinero para pagar a los abogados que tengan la entereza de enfrentarse a Monsanto. Pero Monsanto tiene millones para comprarse a todos los políticos de Sudamérica. Por eso mis felicitaciones por lo que estás haciendo. Saludos cordiales de Luisa Schoefinius