Por: Johan Espinal Colqui
El personaje Montesinos, apareciendo ante la opinión pública como un ser extremadamente culto, impecable en su vestimenta, provocador y dueño de una verborrea amplia nos mostró el pasado 30 de junio la peor parte de ese hombre que ostentó el poder junto al Sr. Fujimori. Durante una década.
Siendo un hombre calculador y de baja estofa no podía dejar de pasar la oportunidad de mostrarse ante los medios de comunicación como un ser iluminado y elegido por la dicha para mostrarnos el camino de la luz, él se cree ampliamente ese cuento y hasta llega a caerle simpático a cierto público que se deja impresionar por su léxico rebuscado y huachafo.
Lejos de todo eso, Montesinos no deja de ser tan solo un sucio charlatán, un leguleyo lector, rata de biblioteca al fin y al cabo que, perturbado por sus viejos temores, retuerce las leyes a su favor para intentar librarse de las penas a las que ya fue condenado.
Por otro lado Fujimori terminó aniquilando la raíz moral de un país que se desangraba por la salvajada terrorista, destruyendo todas las instituciones democráticas para armarla de acuerdo a sus intereses delictivos, arrastrándonos hacia un precipicio de incultura y estupidez mental, haciendo de nosotros un país de descerebrados hipnotizados por la Tv-Basura, y la prensa amarillista, deshonró a las Fuerzas Armadas dejando a su cargo a generales corruptos y violadores de derechos humanos para enfrentarlos en contra de su propio pueblo, del pueblo que tenían que proteger.
El último 30 de junio, ante los tribunales, se volvieron a encontrar y nuevamente firmaron su alianza, la sociedad delictiva que ahora los llevará de la mano hacia una justa condena por asesinatos, narcotráfico, espionaje y corrupción que las autoridades de mi país se encargarán de imponerles.
Han pasado más de 15 años y nuestro país aún no logra recuperarse de esa década nefasta que muchos ahora recordamos con tristeza.











oe son unos puos de ierda que yo quiero la liata de loa gobernantes