Por: Luis Martin Valdiviezo-Arista
Los medios periodísticos estadounidenses suelen describir a los candidatos presidenciales demócrata y republicano como dos personalidades tan opuestas como el agua y el aceite. Sin embargo, vale la pena preguntarse si, más allá de la propaganda política y las apariencias externas, las diferencias de palabra entre ellos son tan extremas. Después de escuchar a ambos en los últimos meses, creo que, desde una perspectiva peruana y latinoamericana, se puede afirmar que, detrás de sus mutuas críticas, hay un consenso obvio pero (no declarado) entre ambos candidatos en torno a ciertas ideas cuya importancia deberá juzgar el lector o el elector.
Es difícil conjeturar lo que Barack y John piensen dentro de sí, los políticos suelen blindar sus subjetividades al máximo para no ofrecer el mínimo espacio vulnerable a sus enemigos. Yo sólo me he basado en los discursos que ellos han difundido en los medios de comunicación para inferir las creencias comunes que ofrezco a continuación al lector. La lista es más larga, pero sospecho que las creencias anotadas aquí pueden acarrear mayores consecuencias políticas, para bien o para mal:
a) Estados Unidos es América. Los países que se extienden desde Río Grande hasta Tierra del Fuego, incluyendo los de las Antillas, están fuera de América. Pertenecen a otro continente.
b) Dios está con América, es decir, con los Estados Unidos; y América está con Dios.
c) Estados Unidos es el mejor de los países que haya existido jamás. Todos los otros países tienen que aprender de él y él no tiene nada que aprender de los otros.
d) El mundo, sin el liderazgo de los Estados Unidos, sería un lugar más salvaje y violento. Defender a los Estados Unidos es defender a la civilización humana.
e) El valor del sistema capitalista es incuestionable.
f) Israel tiene derecho a la auto-defensa, Palestina no.
g) El único costo humano que lamentar de las guerras de Afganistán e Irak ha sido la muerte de soldados y civiles estadounidenses.
Por supuesto, estas coincidencias no son ninguna casualidad. Luego de llevar seis años explorando estas tierras, creo que cualquier candidato que ponga en tela de juicio alguna de estas creencias en el 2008 correría el riesgo no sólo de perder abrumadoramente la elección, sino de descalificarse para la vida pública. Me parece que ellas forman parte del disco-duro de la política estadounidense. Tal vez por ello Barack y John, junto a sus múltiples asesores, se han preocupado de afirmarlas y reafirmarlas de diversas formas para que su camino a la Casa Blanca este libre de polvo y paja. Después de comenzar a pensar en lo común entre ambos, queda comenzar con sus diferencias; pero eso será tarea para otros artículos.









