El cuestionado alcalde de Huancabamba, Lázaro Toro Fernández, confirmó ayer a El Tiempo lo que era un secreto a voces en la capital de la provincia andina. El cambio de la sede del gobierno municipal a Canchaque. El motivo, según explicó el burgomaestre, porque las condiciones aún no están dadas para su regreso.
Según el Alcalde, no habría ninguna irregularidad en medida adoptada ni en hacerla efectiva, puesto que él debía regresar el 18 de mayo a sus funciones, lo cual aseguró, no fue permitido por sus detractores.
La población se mantiene alerta para impedir su retorno, pues lo acusan de derribar arbitrariamente el antiguo local municipal y querer construir un nuevo palacio edil sobrevalorado.
La resolución, según el propio Alcalde, recién hoy sería dada a conocer públicamente por parte de sus representantes y la sede del gobierno edil se mantendrá en Canchaque hasta que haya garantías para regresar. Dijo que allí se encuentra trabajando desde el 19.
“La ley es clara y tengo un acta de los fiscales y la Policía de que no hay garantías para regresar. El alcalde soy yo y si se reúnen los regidores aparte, es ilegal, porque yo soy el que debe convocarlos”, señaló. En tanto, en Huancabamba, la población se encontraba contrariada con el rumor que había corrido en las últimas horas de que se iba a cambiar la sede municipal a Canchaque.
El gerente municipal, Rolando Ojeda, manifestó que el Alcalde estaba actuando de forma ilegal, pues ha tomado una decisión unilateral, sin acuerdos del Concejo, estando de licencia y sin la ratificación del Jurado Nacional de Elecciones.
Precisamente, la tarde de ayer el concejo edil conformado por 8 de los 11 regidores se aprestaba a reunirse para acordar qué medidas iban a tomar respecto a la última acción del burgomaestre.
Una de las grandes preocupaciones también era la situación de impagos en que se encuentran los trabajadores municipales, porque al parecer se habría bloqueado las cuentas correspondientes.









