El comercio ambulatorio que progresivamente ha venido tomando las calles de la ciudad, empezó a ser controlado ayer mediante una operación que inclusive llegó hasta las inmediaciones del mercado Central contra los llamados vendedores hippies.
La operación se inició aproximadamente a las 11:00 a.m. en el centro de la ciudad, avenida Grau, Plaza Tres Culturas y Av. Sánchez Cerro. Los efectivos del Serenazgo que apoyaron a Fiscalización recibieron todo tipo de insultos e intentos de agresión.
Los municipales desalojaron de las escaleras de acceso a la Catedral a los canillitas que habían hecho de este lugar un centro de comercio de diarios y otras baratijas, a pesar de que cuentan con puestos debidamente autorizados en la avenida Grau.
En las Plaza Tres Culturas se logró que los vendedores de refrescos y lavadores de carros que arrojan aguas a la vía pública se retiren y quienes no quisieron hacerlo pese a la advertencia, se les incautó sillas y baldes.
En la cuadra 12 de la avenida Sánchez Cerro, las vendedoras de comida instaladas en la separadora de las vías auxiliares, se resistieron a tal punto de querer agredir con fierros al personal de Serenazgo.
Dos cuadras más allá, los vendedores de diversos objetos hechos con cuero, hueso, hilo, entre otros, también fueron desalojados.
Luis Cornejo Parra, coordinador del Comercio Ambulatorio de la Oficina de Control Municipal, anunció que las operaciones continuarán para recuperar el orden y si los comerciantes insisten se les decomisará toda la mercadería y se les impondrá una multa de 5% de la Unidad Impositiva Tributaria.









