Chilalo, Chilalito
de casa fuerte.
Chilalo color ladrillo
de canto madrugador.
Chilalo chilalito
de pie seguro.
Chilalo camisa blanca
con porte madrugador
Chilalo trabajador
Chilalo chilalito
Chilalo cantor.
El velatorio del padre Pablo Alvarado Arrate se realiza desde ayer en la que fuera su casa desde hace muchos años, en la Parroquia San José Obrero.
Desde la noticia de su muerte, los fieles no dejaron de llegar a darle la despedida al “Padre cantor”, como lo conocían, por sus dotes artísticos y su pasión por la guitarra.
Algunos recordaron que en junio pasado se desarrolló un concurso de canto denominado “Pablo Alvarado Arrate”.
Un taxista lo recuerda como un sacerdote “bueno”, que siempre andaba con su guitarra. Una señora también lo recuerda alegre, bueno con todos sus feligreses.
En la Parroquia, una anciana intenta contener las lágrimas al observar la foto del sacerdote, y una reseña en un pequeño periódico mural instalado en la entrada de dicho templo. Era un padre atento, siempre atendía nuestros problemas, dice otra de sus fieles, con el rosario en la mano.
Luis Arrasco Lucero, párroco de la Iglesia San José, y con quien compartió la evangelización en dicha parroquia, resaltó que monseñor Alvarado era una muestra clara de la idiosincracia piurana. “Siempre era cercano a su pueblo, sencillo y dispuesto a atender a todos, ante cualquier pedido de apoyo”, resaltó.
“El padre Alvarado fue muy querido, era un artista y compositor. Tuvo una obra inmensa, fue vicario general de la Arquidiócesis de Piura durante 25 años, recuerdo su vocación, su entrega generosa a su pueblo”, añadió.
Además recordó que cuando la parroquia San José cumplió 50 años, el padre Alvarado llegó para unirse a las celebraciones, a pesar de que se encontraba en una silla de ruedas”, incluso se levantó de la silla”, contó.
Ayer por la tarde, monseñor Oscar Cantuarias, dirigió el responso que se ofreció en la parroquia San José por el fallecimiento del padre Pablo, resaltando sus virtudes humanas.
SEPELIO HOY DÍA
A partir de las 11:00 a.m. se realizará la misa de cuerpo presente y después sus restos serán llevados al cementerio Metropolitano, donde recibirá cristiana sepultura.









