En un clima de oración y expresiones de cariño, miles de fieles despidieron ayer a Monseñor Pablo Alvarado Arrate, sacerdote fiel y pastor generoso, en la Santa Misa por su descanso eterno, que fue presidida por Monseñor José Antonio Eguren, S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, y concelebrada por numerosos sacerdotes de Piura y Tumbes.
La misa se realizó en la parroquia San José Obrero de Piura, la misma que fuera su casa desde hace muchos años.
Durante el acto religioso, Monseñor Eguren expresó: “Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote es la frase que resume la vida de nuestro hermano Pablo”. Resaltó también su obediencia amorosa a lo largo de estos años y su gran testimonio de vida: “Le agradecemos a Monseñor Alvarado su testimonio, su fidelidad de amor a la Iglesia durante tantos años. Esa fidelidad que la forjó en el único molde donde un sacerdote puede vivir su ministerio, en Cristo”.
Monseñor Eguren destacó además, de Monseñor Alvarado, su entrega y servicio a la gente de su tierra, “siempre sirviendo a Jesús y en esa entrega amorosa sirviendo a sus hermanos, a sus fieles. Hoy vemos los frutos de ese ministerio: centenares de personas que han venido a este templo a manifestar su cariño y agradecimiento. Es lo que hace posible la vida de un sacerdote fiel”, señaló.
Recordó también las reflexiones que Monseñor Alvarado dejó escritas sobre su ministerio sacerdotal, el cual se esforzó en vivir en clave de amor y servicio: “Ser Sacerdote es ser otro Cristo, y aquí está lo difícil, ¿Cómo serlo? Vivimos en el mundo, pues no somos del mundo, nos dice Jesús. A pesar de mis limitaciones, el Señor Jesús me eligió, para ser guía, ser pastor, mostrar y llevar a todos mis hermanos por ese camino que es Cristo, para vivir en la verdad y estar siempre dando luz a todos. Soy feliz hermanos piuranos”.
Al finalizar la Eucaristía, y acompañados por familiares, amigos y fieles venidos de las distintas parroquias donde realizó su labor pastoral, sus restos mortales fueron trasladados al Cementerio San Miguel Arcángel (ex Metropolitano) por las calles de nuestra ciudad, mientras los fieles entonaban cantos y oraciones. Durante el sepelio los hermanos y amigos de monseñor Pablo Alvarado, quien fuera compositor de conocidos valses, polkas, tonderos, himnos y poesías, recordaron su amor por la cultura, el folklore y la música, entonando melodías compuestas por el fallecido sacerdote.










Gracias por las MARAVILLAS que nos dejas PAblito… GRACIAS por tanto AMOR!!! (f)(f)(f) …