Nuevos ángeles en el Reino de Dios

Un mar humano  acompañó ayer en el dolor a los familiares de las nueve víctimas de la combi que el domingo cayó al canal Biaggio  Arbulú. En medio del  desconsuelo y la tristeza, el sacerdote Álvaro Carpio  Avalos, exhortó a los  deudos a no culpar a nade de las muertes, porque dijo que entonces, él  también tendría parte de culpa. “Su prematura   partida nos duele mucho a todos, eran los niños más alegres… siempre  llegaban con ganas, para ayudarme a celebrar la misa”, recordó. Dijo que, a pesar del duelo, “tenemos que estar alegres, porque cuatro angelitos que han partido al Reino de Dios, nos bendecirán a partir de ahora…”.

En medio de conmovedoras escenas de dolor fueron sepultadas ayer, las nueve víctimas del accidente registrado el último domingo en el canal Biaggio Arbulú. En el cementerio de Chapairá fueron enterradas Marisol Sandoval Chero,  Celedonia Cardoza Ipanaqué y Albertina Chiroque del Rosario, mientras que en el caserío de Terela, fue sepultada la joven madre Eliana Elizabeth Rufino Panta. A los niños Ronaldo Lazo Sernaqué,  Yordy Saavedra Lazo, Chris Revolledo y Paola Yessenia Chorres Ipanaqué, al igual que a Luz Elena Rodríguez Chávez, se les sepultó en el cementerio Campo de Paz.

Sepelio de los niños
“Estamos de duelo, pero tenemos que estar alegres, porque cuatro angelitos que han partido al reino de Dios, nos bendecirán a partir de ahora”. Así se dirigió el sacerdote  Álvaro Carpio Avalos, a los deudos y los pobladores del caserío del Miraflores, en la misa que se celebró por el alma de los niños Ronaldo Lazo Sernaqué y su sobrino, Yordi Saavedra, al igual que de las pequeñas Chris Revolledo Ipanaqué y Paola Yessenia Chorres Ipanaqué.

La misa se celebró en el Colegio 15180 del caserío de Miraflores. Los ataúdes de Ronaldo Lazo y Jordy Saavedra, que ingresaron primero, partieron desde la casa de Zoila Lazo, madre y abuela de ambos, quienes rompieron en llanto al saber  que ya nunca más volverán verlos correr y realizar sus travesuras.

Minutos más tarde llegaron los féretros de Yessenia Paola Chorres Ipanaqué, quien domiciliaba al frente del colegio primario, y de Chris Revolledo. Su madre Luz Cunguia, en más de una oportunidad, tuvo que ser calmada, por sus familiares.

El sacerdote dijo que la misa que les ofrecía a los niños, no era de difuntos, sino de ángeles. Los menores sobrevivientes de la tragedia, Alexis Lazo Alburqueque, José Jesús Siancas Ipanaqué y José Adrián Chorres Ipanaqué, acompañaron al sacerdote en la celebración de la Eucaristía. Ellos, junto a los fallecidos Ronaldo y Jordi, ayudaban al celebrante, todos los domingos.

“Su prematura partida nos duele mucho a todos. Eran los niños más alegres… siempre  llegaban con ganas para ayudarme a celebrar la misa”, dijo. También se refirió a las pequeñas, quienes a su corta edad siempre acudían a la catequesis.

Exhortó a los deudos de las nueve personas fallecidas a no culpar a nadie, porque entonces él también tendría parte de culpa, porque no pudo impedir que suban a la combi y se dirijan a la catequesis.

Recordó que los niños, luego de terminada la misa, le dijeron que se iban al Colegio San Gabriel, para asistir a la catequesis. “Son pruebas que el Señor Jesucristo nos da, por lo que tenemos que estar siempre preparados. Todos vamos a morir en un momento”, sostuvo.

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