Tiene nueve años y es concejala del municipio escolar del colegio San Pedro. Ayer acudió acompañada de dos profesores a la Demuna de Piura para presentar una denuncia contra su padre, Luis Fernando Jiménez Ayala, el hombre que cada día le propina golpes a ella y a su madre.
Sin llorar, pero con las huellas de correazos en las piernas y con dificultad para desplazarse por la golpiza, la niña le pidió al defensor de la Demuna, Wilfredo Atarama, retiren a su padre de su hogar o ejerzan presión para que cese el maltrato. “No quiero que mi hermana de tres años tenga la misma vida que yo y mi mamá tenemos ahora”, afirmó.
La golpiza que recibió la niña ayer fue, como siempre, un absurdo. El hombre estaba furioso porque lo levantaron para que llevara a la estudiante al colegio. El hombre quería que la niña tomara rápido una taza de soya caliente y como no podía, le quitó la soya y la niña insistió en tomar su desayuno. Y ahí fue cuando se enfureció y sacó su correa, tiró a la niña al piso y la madre por defenderla también fue maltratada. Fue la hija menor de tres años la que tuvo que salir de la casa a pedir auxilio a una vecina, quien llegó y junto a la madre de las menores retiraron al agresor del domicilio.
Cuando la concejala escolar salió de su casa, ya tenía la decisión de denunciar a su padre. Al llegar al plantel las docentes advirtieron que la menor no podía caminar. La revisaron y comprobaron que tenía una pierna marcada, hinchadas y con hematomas, según dijo la jefa de tutoría Rosa Libiapoma.
La niña pidió ayuda y que la acompañaran a la Demuna y ahí fueron a sentar la denuncia. Las profesoras dijeron saber que el padre siempre maltrata a la escolar y a su madre, pero aseguran que no es el único caso que tienen en el plantel. Es una constante. No solo hay maltrato físico contra los niños y sus madres, también abandono económico y, en algunos casos, moral.
Rosa Libiapoma Timoteo explicó que en el caso de la concejala escolar, se trata de una alumna con un buen rendimiento académico y con un gran desenvolvimiento, pero el maltrato la está cambiando.
El defensor de la Demuna explicó que recogida la denuncia, se abrió un expediente y se emitió un oficio para que la Fiscalía de la Familia acoja el caso y se inicie una denuncia contra el padre. Será la Fiscalía de la Familia la que adopte las medidas respectivas.
La Demuna esperará un documento de la Fiscalía para hacer seguimiento del caso, visitar de manera constante la vivienda y dar asistencia psicológica a la niña.
Willian Atarama dijo que no es frecuente que los niños lleguen solos a denunciar a sus padres, pues les tienen temor. Generalmente, van acompañados por un profesor, la madre o algún vecino o amigo.
CIFRAS
Centro de Emergencia Mujer
Cifras de Piura, Sullana, Chulucanas, Sechura y Ayabaca 2010
1.966 personas afectadas por violencia familiar y sexual.
1.712 de las personas atendidas son de género femenino
254 son de género masculino
Violencia física 810
Violencia psicológica 957
Violencia sexual 199
EFECTOS DEL CASTIGO (*)
- Los efectos son emocionales. Los niños crecen con ciertos temores frente a sus padres.
-El niño no suprime el comportamiento porque en realidad es inadecuado, sino únicamente por temor al castigo físico.
- El niño no asociará el castigo físico con la conducta, sino con la persona que castiga, generará aversión, es decir, rencor hacia esta persona.
- Si se utiliza el castigo físico frecuentemente y como la única forma de corrección, generará que el niño ya no lo sienta más como un castigo y perderá su eficacia.
- Producirá por un lado, baja autoestima, ansiedad, tensión y, por otro lado, problemas en el rendimiento escolar y conductas agresivas, sin darse cuenta, los padres estarán enseñando a sus hijos que todo se resuelve a golpes y es muy probable que sigan este patrón de conducta con sus amigos y con sus futuras familias.
(*) Fuente: Lena Silva Bayona, psicóloga magíster en psicopedagogía e inclusión









