Jesús, Reyna e Yllari llegaron como un regalo de Navidad para sus padres

Un niño y dos niñas nacieron en el día de Navidad en el hospital Jorge Reátegui y Cesamica.  

YLLARI ALEGRA EL HOGAR DE MARÍA ISABEL Y PERCY

Antes de nacer, Yllari Valechka ya tenía el nombre escogido por su padre Percy Fiestas Calderón. Desde Ilo, en donde trabaja, el señor Fiestas Calderón había pensado que su hija debía llevar el nombre quechua que significa “resplandeciente y brillante” (Yllari).

El nacimiento de Yllari fue todo un acontecimiento. Los dolores de parto comenzaron antes de medianoche y a las 4:00 a.m. María Isabel Rumiche Álvarez llegó al hospital Jorge Reátegui de EsSalud desde  Cristo Nos Valga (Sechura) en compañía de su cuñada Ceci Fiestas Calderón.

Tres horas después, Yllari ya estaba entre los suyos. La obstetriz Lucía Toledo y todo el equipo de maternidad acompañaron a la feliz mamá, María Isabel, para que después del parto le diera de lactar a su bebé.

“Estamos insistiendo mucho, porque los tres primeros días sale el calostro, que es una leche que inmuniza y protege a los recién nacidos”, aseguró, mientras ella y su personal supervisan que el recién nacido reciba lactancia materna.

SANO Y ROBUSTO
Selena Palacios Vásquez (20 años) esperaba a su segundo hijo y a las 11:30 p.m. del 24 de diciembre ingresó con contracciones a Emergencia del Centro Materno Infantil de Castilla (Cesamica), él área que no se encuentra en huelga en el sector Salud.

 La acompañaron su suegra Nolberta Silva y su esposo Ronnie Palomino Silva. La Navidad la pasaron en compás de espera y  las 2:12 a.m. nació Jesús, un bebé muy sano de cuatro kilos y una talla de 54 centímetros.

Ayer, mientras su familia festejaba su nacimiento, el pequeño Jesús  y su mamá aguardaban tranquilos en Emergencia del Cesamica y hoy serán dados de alta.

CÉSAR LUIS, UN PAPÁ MODERNO
César Luis Núñez More se convirtió ayer en padre por primera vez. Su esposa Reyna Briceño Farfán trajo al mundo a Reyna Edadil a las 10:30 a.m. Su parto fue de riesgo y el personal del hospital Jorge Reátegui ya estaba listo para derivarla al hospital Cayetano Heredia, porque la presión arterial de la madre aumentaba y los latidos de la bebé disminuían.

Como los padres habían seguido el curso de psicoprofilaxis, se permitió que el padre ingresara a la sala de parto para ayudar a su esposa.
Ayer, Reyna Briceño contó que la presencia de su esposo fue determinante.

Las fuerzas ya no le daban y temía por la vida de su hija. Fue entonces cuando su esposo la cogió de las manos, comenzó a hacer con ella los ejercicios de respiración, le dio palabras de aliento y la bebé nació.

Lucía Toledo, obstetriz del hospital Reátegui de EsSalud explicó que en este nosocomio se alienta a los padres a acompañar a sus esposas en los cursos de psicoprofilaxis y a acompañar a sus parejas a la hora del parto.

“El esposo garantiza seguridad, confianza. Las madres tienen temor porque están frente a personas que no conocen, en un lugar que no es su casa, entonces la presencia del esposo ayuda a tranquilizarlas, recordarles los ejercicios de respiración enseñados. La experiencia que tenemos en el hospital es muy buena”, afirmó Toledo.

A las 12:00 m. César Núñez, el padre de la pequeña Reyna, acompañaba aún a su esposa. Le transmitía noticias de la familia, le contaba quiénes estaban afuera del hospital, mientras la esposa esperaba que pasaran las dos horas de observación para ser trasladada a otra habitación.

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