En la Nochebuena, una corta lluvia, que por ratos se volvió intensa, sorprendió a los piuranos. Y el día de Navidad, una garúa cayó sobre Piura, desde muy temprano. El cielo estuvo nublado la mayor parte del día. Dos factores que obligaron a las familias a permanecer más tiempo en casa.
En las primeras horas del día, las calles estuvieron desiertas, los centros comerciales cerrados y los pasajeros que iban con destino al aeropuerto temían por la suspensión de sus vuelos, debido a la llovizna. Nada de eso sucedió. Los vuelos salieron con normalidad en el horario previsto, pero los pasajeros que iban a Lima soportaron turbulencia durante todo el camino, pues la presencia de nubes y la lluvia se dio en casi toda la costa.
A los que sí se les vio por las calles cumpliendo con su trabajo, fue a los trabajadores de limpieza de la Municipalidad de Piura, principalmente en la zona del mercado central y mercado de pescado. En estas zonas, decenas de mujeres y hombres recogieron la basura del centro de abasto y alrededores, y esperaron hasta pasada la una de la tarde para que pasara el carro recolector de basura. Algunas de ellas, expresaron su malestar porque no podían movilizarse a sus hogares hasta que llegara el carro recolector.
En el mercado, los transportistas, en especial los que cubren la ruta a Paita, no desaprovecharon la ausencia policial y abandonaron su terminal y se instalaron pasando la avenida Blas de Atienza, en el lado de la avenida Sánchez Cerro, para llenar sus vehículos.
En donde sí hubo congestión fue en el mercado. Pasado el mediodía, la avenida Blas de Atienza era intransitable y las personas y los conductores de los vehículos hacían malabares para transitar por la zona.









