- Al (hacernos) leer al Perú desde los últimos y no desde los grandes, Arguedas nos da una visión que nos toca y nos toca muy fuertemente-, dice el padre Gustavo Gutiérrez ante un auditorio de la UNP que se pone de pie para aplaudirlo.
Al rato, ayudado por su infaltable bastón negro, y detrás de inconfundibles lentes destacados por una redondez de mejillas que pueblan internet, sus ojos, los mismos ojos críticos que han mirado durante tantos años las políticas que perpetúan la pobreza en América Latina, se van fijando en los alcaldes o representante municipales que después del Honoris Causa otorgado por la Universidad Nacional, no cesan de subir a entregarle condecoraciones y reconocimientos. “Nos parece un sueño tenerlo presente en Piura”, le dice en nombre de una ausente alcaldesa Ruby Rodríguez, el regidor Robert Bermejo Recoba, al entregarle la llave de oro de la ciudad de Piura. Al final de la ceremonia, el filósofo y teólogo iniciador de la Teología de la Liberación, el limeño universal que hace tres años recibió el honoris causa en teología de la Universidad Yale, pide la palabra nuevamente. El sacerdote dominico reconocido hace nueve años con el Premio Príncipe de Asturias «por su coincidente preocupación por los sectores más desfavorecidos y por su independencia frente a presiones de todo signo, que han tratado de tergiversar su mensaje»; el ilustre religioso que ahora sumará a sus distinciones de influyentes instituciones y universidades del mundo, el retrato de los petroglifos ayabaquinos de Samanga que acaban de entregarle, dice sobre los nuevos galardones , y casi en tono de disculpa: “Es un poco apabullante para mi. Permítanme que les diga…gracias”.
Padre ¿Cuál ha sido el papel de la Teología de la Liberación en el Perú, en todos estos años?
(Ha significado) una manera de pensar. Los pobres están llamados a tener fe, es decir, a seguir a Jesús. (Es una) reflexión que recuerda las circunstancias en que hay que seguir a Jesús (porque)… que en un país como el nuestro, no solamente en Piura, se trata de seguir a Jesús, teniendo en cuenta no exclusivamente, pero sí en primer lugar la situación de los pobres, de los más abandonados, de los últimos. (Pues), si seguimos el ejemplo de Jesús (esa fue su predilección), los más indefensos, los más débiles fueron los primeros. Los últimos serán los primeros. Lo dice el evangelio de Mateo. Los últimos de la sociedad deben ser los primeros en ser atendidos por quienes pretenden ser discípulos de Jesús y por quienes son discípulos. La Teología recuerda esas cosas, nos ayuda a vivir nuestra fe.
¿Ese mensaje sigue vigente?
-Hay varias teologías en la Iglesia de hoy, porque no todo el mundo es como el Perú. Hay diferentes corrientes todas respetables. La Teología de la Liberación insiste en esa perspectiva del pobre y el último.
- Hay quienes hablaN de un papel muy pasivo de la Iglesia o por lo menos de algunos sectores de la Iglesia peruana ante las injusticias que afectan a los más pobres.
-El papel de la Iglesia está fijado. Por ejemplo en la Conferencia episcopal, de Obispos, de Aparecida, donde estuvo el Papa, se dijo que la Iglesia está llamada a predicar la palabra de Dios y una consecuencia de ello es a construir un mundo justo. Claro eso hay que concretarlo, pero eso es otro terreno. Pero la línea de la Iglesia es el anuncio del amor de Dios que va a toda persona… a toda persona, pero preferentemente -no exclusivamente, pero preferentemente- a los más pobres.
En esta parte de su diálogo con la prensa local, el defensor de los más desfavorecidos, se disculpa de no seguir prestando declaraciones, asediado por decenas de intelectuales y políticos que, sintiéndose privilegiados de estar cerca del Padre, no están dispuestos a desperdiciar la única oportunidad de sus vidas de robarle un autógrafo y fotografiarse con el Autor de la Teología de la Liberación.
DATOS
Nacido en Lima, 8 de junio de 1928, es un filósofo y teólogo , ordenado sacerdote en 1959 y dominico desde1998, e iniciador de la Teología de la Liberación.
TRAYECTORIA
Es fundador del Instituto Bartolomé de las Casas de Lima. En sus libros critica duramente el marco político que ha perpetuado la pobreza en América Latina.
Fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en el año 2003, en palabras del jurado, «por su coincidente preocupación por los sectores más desfavorecidos y por su independencia frente a presiones de todo signo, que han tratado de tergiversar su mensaje».
La Universidad Yale, en junio de 2009, otorgó un Doctorado honoris causa en Teología, por su trabajo social en los barrios de Lima y su estudio avanzado de la medicina y la Teología.









