Paralizan el tráfico… por narco con más de 93 kilos de PBC

drogasDe 6:00 p.m. a 8:00 p.m. del último sábado, un puñado de policías de carreteras retrasaron el viaje de numerosos conductores, en el kilómetro 942 de la Panamericana, cerca del peaje Bayóvar, para poder atrapar a un chofer que llevaba noventa y tres kilos con seiscientos cincuenta gramos de pasta básica de cocaína, escondida en el chasis de una costosa camioneta.

-Su DNI…, siga nomás Señor Vargas.

Escuchar el saludo del policía Alzamora, le dio al narco una buena razón para mantenerse sereno. El corte de cabello restándole años, el labio superior puntiagudo ensayando una sonrisa y ese lunar rojo del pómulo izquierdo manteniéndose inmóvil, le ayudaban a César Toribio Vargas Ramos a mostrarse tranquilo, pese a la droga que llevaba oculta en el chasis de la Pathfinder, color azul-gris. No había por qué preocuparse, pensó tal vez impedido de pisar el acelerador, tras sobreparar junto a varios carros en una operación que –él se tragó el cuento- era solo de rutina. Además, la droga estaba bien escondida… si se animó a trasladar esos 93 kilos de pasta básica de cocaína era porque estaba bien “caleteada” (oculta). Era imposible que esos dos subalternos de chalecos fosforescentes hayan notado algo. Ni sacando la llanta trasera podrían advertir la caleta soldada frente al amortiguador. Cuando le habían devuelto sus documentos, no le  habían preguntado por qué sus datos del DNI, de chofer natural de Chiclayo, pero residente en Nuevo Cajamarca-Bagua no estaba también en el Soat, ni en el certificado de revisión técnica. No pusieron caras de sospecha y eso le pareció bueno (“continúe caballero”). Pero estaba equivocado.

Era todo lo contrario. Los suboficiales Juan Alzamora Valdiviezo y Luis Alberto Cueva Jiménez, acababan de dar por fin con el hombre más buscado de ese sábado (21 de setiembre). Horas antes, una llamada de la Dirección Antidrogas los había alertado del cargamento de droga acercándose. Les habían asegurado que el envío ya burló el control policial del peaje Mórrope de Lambayeque, iba a pasar delante de ellos, pero el pequeño detalle era que nadie sabía si la droga iba en un camión, en un station wagon o en un mototaxi. Era como buscar un alfiler en medio de la yerba. Animados por su jefe, el mayor Cristian Vargas y de otros dos suboficiales de la camioneta CE 8838, desde un inicio aplicaron la estrategia de colocar conos en la pista. Creyeron que si sólo paraban los carros tocando silbato, el vehículo “cargado”, mi mayor, podría pasar de largo. Había que poner los conos y abrir bien los ojos revisando los DNI. Por eso, cuando Alzamora y Cueva de la camioneta CE 8837, vieron por primera vez a César Toribio Vargas Ramos, “quien al momento de la intervención  presentaba síntomas de nerviosismo”, se morían de ganas por decirle usted queda detenido, pero por estrategia dispuesta por un oficial superior debieron dejarlo pasar.

El motivo, la intervención debía hacerse donde haya más policías, en el kilómetro 984, para asegurar que no huya, “siendo trasladado (Vargas y su camioneta) a la sede del Departamento de Operaciones Tácticas Antidrogas (Depotad),  con la finalidad de ser sometido al registro correspondiente”, indica un documento sobre la intervención policial. Y agrega que a las 9:00 p.m. el fiscal Gonzalo Lozano Salazar fue testigo del hallazgo de los ladrillos ocultos en un tubo del chasis y soldado con una placa de metal. Para desviar la atención, las huellas de la soldadura  estaban cubiertas con brea y barro.

En la Depotad, cuando Vargas vio los paquetes de pasta tendidos en el piso y a varios uniformados escribiendo notas, extrayendo muestras y revisando la camioneta hasta el cansancio, decidió hacer lo que todo narco acostumbra en estos casos, “Cerrarse”. No sabía quién le dio los paquetes, a donde los llevaba, cuánto le iban a pagar, a qué organización pertenece. Nada. Si dijo acepto que estaba llevando droga, era porque los ladrillos salidos de su camioneta estaban frente a sus zapatos.

 

EN LA DEPOTAD

Luego de haberse formulado las actas correspondientes sobre la intervención, en presencia del fiscal, Vargas, la droga decomisada y el vehículo, quedaron en la sede de la Depotad para las investigaciones del caso.

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