Nadie y JESUS

De Mapache

Soy nadie, y mi única clama a la fama es haber compartido aula en el nido Mater Purísima con Jean Pierre Magnet. Nací en una familia Católica y estudié en colegios privados católicos hasta que terminé mis estudios de Universidad.

En mi casa solo mi abuela se preocupaba por ir a Misa. Pero como yo era rebelde, antes de entrar a la secundaria estaba convencido de mi vocación pastoral. Pero al primer año se me quitó esa calentura.

En 1972, tuve una experiencia “cercana a la muerte” en la cual mi conciencia se elevó afuera de mi cuerpo. Yo veía como me llevaban en una camilla a la sala de operación, y al voltear la vista hacia arriba vi a Jesús. Esto sucedió en el Hospital, mientras yo flotaba sobre la fuente de agua en medio del jardín.

Desde que se me ocurrió que podría morir justo antes de salir de mi cuerpo sentí el terror de la posibilidad de volver al nido. Puede ser que haya visto la luz que todos dicen que ven, no recuerdo, yo estaba demasiado desesperado por protestar y expresar mi opinión. Acababa de terminar la Universidad, y a mi nunca me interesó para nada todo esa parte de mi proceso educativo. Después trabajé para obtener varios títulos científicos de postgrado sin ninguna injerencia de la religión, y esa parte de mi educación si me inspiró.

Pero el caso es que, según me pareció sin lugar a dudas en aquella ocasión, yo logré convencer al retrato que veía de Jesús, que no era mi hora. Apenas lo vi no pensé en nada más que en repetir sin cesar exactamente lo siguiente, “nada tenemos vos y yo que hablar ahora, nada tenemos que hablar vos y yo ahora…”

La cara de Jesús no tenía cuerpo y mientras yo repetía lo anterior se me hacia más grande, o se me acercaba no recuerdo bien. Era la cara del Cristo en el Manto de Turín, el mismo retrato que parece pintura y que mi abuela tenía siempre colgado sobre la puerta de su cuarto.

El retrato no me dijo nada, pero yo sentía que sus ojos me escuchaban y que al final lo convencí, porque de pronto se desapareció y yo regresé a mi cuerpo. El cual, para entonces ya lo tenían en la sala de operaciones con los doctores listos para abrirme la panza y sacarme 180 perdigones.

Bueno y aquí estoy; probablemente el único ateo que vio a Jesús y que fue salvado por el. Es que no era el pues, obviamente mis neuronas viajaron; como un Jesús de verdad va a cambiar de opinión simplemente porque un llorón no quiere morir?

Además, de ser el caso, siendo el hijo de dios, pues, el retrato ya sabía lo que iba a pasar. Y me parece una tontería andar jugando con la vida de las personas; especialmente porque me imagino que debe haber tanta chamba seria que hacer en este universo que conocemos.

Yo no creo en un Dios que nos escucha a todos, porque si existiese me daría mucha vergüenza ajena. Como se va a poner a escuchar seriamente las tonterías que podría pensar yo? Habiendo tanta gente que merece realmente ser escuchados… Cuantos niños violados por los curas que realmente merecerían la protección de un dios serio? Cuanta hambre, cuanta enfermedad, cuanta injusticia? No pue

Y para remate de mi conclusión, realmente que un dios que se la pasa 2 billones de años jugando con Dinosauros, un día se aburre y no se le ocurre nada mejor que le crucifiquemos a su hijo? No pues!!!

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